Cuando revisamos el temario de nuestros intereses vinculados con la eficiencia y la eficacia atadas a nuestros respectivos emprendimientos

 

y empresas, llegamos a la conclusión de que nos estamos olvidando de lo que, probablemente, sea uno de sus patrimonios más importantes.

Si creemos que necesitamos revisarnos y reenfocar sobre lo que está pasando con los valores en nuestra organización, o en la que estamos a punto de crear, o incluso en aquellas por las que ya hemos pasado, vamos ya mismo. Recuperemos algo del tiempo perdido.

LO QUE GANAMOS Y LO QUE PERDEMOS

Los valores que sostienen la organización que integramos en cualquiera de los cargos y roles que podamos imaginar están mucho más presente de lo que creemos. En cada decisión, además de los componentes técnicos y estratégicos, habita consciente o inconscientemente lo que creemos que es correcto hacer.

Ahora bien, ¿cuál es la vara que mide el nivel de qué está bien y lo que está mal?

En tiempos donde las visiones que instalan el concepto de “valores relativos” tienen una fuerza creciente y se han instalado de manera cuasi consolidada, es al menos enriquecedor pararse en la línea opuesta y revisar, volver a mirar, preguntarnos en donde terminamos cuando tratamos de manipular no sólo aquello que es posible trocar aún cuando pareciera que a nada ni nadie afecta. Peor aún cuando pasamos los límites de la cordura y pretendemos moldear la realidad a nuestra conveniencia…

Sí seguramente logremos doblar todas las líneas a nuestro antojo, especialmente cuanto mayor sea nuestro poder dentro de la Organización pero…

….Nos preguntamos qué pasa con quienes nos están mirando? Cuánto rompemos con todo lo que arrasamos cuando no nos conducimos con respeto, consideración, justicia y un mínimo nivel de transparencia?

Cualquiera de Ustedes podría decir o pensar “….en donde quedó todo esto?” Y mi respuesta es que esto no quedó en ningún otro lado: nunca se fue, está con todos nosotros porque estuvo siempre. Sólo que lo corrimos para, en un rato de exceso de autosuficiencia, creer que correrlo es gratis, que aporta y que nos hace bien a todos.

Entonces, como todo aquello que no se ve, pero está siempre y en todos lados, finalmente siempre termina imponiéndose. Es como el agua, no la podemos parar.

Cuando un equipo vive una situación en donde prevalece lo que no está bien, esto queda en franca evidencia porque todos sabemos, conciencia mediante, qué está bien y qué está mal. Entonces, automáticamente se pone negro sobre blanco en cada mente y consciente o inconscientemente todos los participantes activos o pasivos del evento, inscriben en su consciente e inconsciente el pulgar para abajo.

Cuando esto sucede, una parte del capital invisible de la organización se diluye. Esa parte es muy difícil de regenerar.

Por si fuera necesario aclarar, escribo estos contenidos desde el lugar de quien forma parte de todo este cuadro, que se equivocó también al respecto. Y a quien quizás una ráfaga de conciencia lo impulsa a compartir estas consideraciones. Dicho esto, los invito a seguir.

VALORES ESENCIALES PARA CREAR VALOR AGREGADO

Contrariamente, cuando los valores que ya conocemos, que son esenciales, universales y reconocidos por cualquier ser humano, se imponen en el proceso de toma de decisión, la organización se fortalece.

Los miembros del equipo refuerzan su sentimiento de pertenencia, especialmente porque sienten que es un sistema del cual vale la pena formar parte.

La autoestima de la organización crece y se traduce en hechos: se logran resultados poco frecuentes y llamativos. Valor agregado puro para la organización. Todo esto es fortaleza para cualquier emprendimiento o empresa. Solidez y Flexibilidad.

Por todo esto, es muy importante reflexionar muy bien antes de escribir un Manifiesto de Valores y ubicarlo en una zona visible de la empresa.

Para hacerlo, es importante comprender que los valores se viven, más de lo que se proclaman. Y ya que estamos, no es necesario proclamar: cada persona externa a una organización percibirá los valores de la misma cuando tome contacto con uno o más integrantes de la misma. Dicha constatación hablará por sí sola, a lo sumo cuando el sujeto lea el manifiesto estará en condiciones de considerar si está frente a una organización que hace lo que pregona…o no.

Autor: Lic. Jorge González