Si tú y tu equipo hace unas semanas empezaron a hacer Tele Trabajo, quizás se están sintiendo que trabajan más que nunca. La palabra que estoy escuchando más esta semana es “agotad@”.

La explicación más común remite a las diferencias obvias: no es lo mismo, no estoy igual de cómodo que en mi escritorio, no me puedo concentrar igual con los nenes alrededor, me levanto mil veces a comer algo y me pongo a hacer otra cosa, y así muchos otros argumentos que tienen que ver con “estar en casa”.

Por estos motivos sugiero que no te preocupes, se pueden corregir con algunas buenas prácticas de Home Office: tener una rutina diaria, establecer cortes regulares, definir el área de trabajo y comprometerte a objetivos concretos en plazos bien definidos.

Algunos desarrollarán sus propias técnicas de administración del tiempo y otros podrán apoyarse en alguna App (por ejemplo, las que se basan en la técnica Pomodoro). No esperes que todos puedan trabajar igual que antes, porque la situación hoy es bastante compleja. Tenemos que asumir esta diferencia y lograr el mejor resultado, dado el contexto actual. Hay mucho material con Tips para Home Office 😉

Hay otro punto de vista que me gustaría poner arriba de la mesa, considerando a la organización como un sistema. Cuando tu y tu equipo empezaron a hacer Home Office se modificó profundamente la lógica de trabajo, la articulación entre los diferentes integrantes del equipo y los canales de comunicación, entre muchas otras cosas.

COVID-19 generó una gran transformación en el entorno social y el recurso inmediato para protegernos colectivamente fue #yomequedoencasa… Si lo analizamos desde una visión organizacional, equivale a una reestructura organizativa sin previo aviso, implementada contra reloj.

¿Por qué será que la gente, va sólo unas semanas y, dice que está agotada?

El esfuerzo que requiere la misma tarea ahora es diferente, y si bien sabemos qué tenemos que hacer, las piezas no están encastrando fácilmente. Ha cambiado no sólo el lugar donde trabajamos (que no es poca cosa), sino todo aquello que conecta nuestro puesto de trabajo con los demás elementos de la organización.

Aunque tengas un lugar en casa para trabajar, una notebook con buena conexión y protocolos de seguridad para conectar al servidor, al tratar de cumplir con las mismas tareas que realizas en la oficina, hay cosas que no están funcionando.

El dinamismo natural que tenía la empresa no parece ser fácil de recuperar y además las personas batallan entre poner foco en el trabajo, cuidar de sus familias y las noticias del avance de una crisis sin precedentes a nivel mundial. El liderazgo remoto implica desarrollar nuevas lógicas de gestión. Te propongo pensar en otros elementos del diseño de la tarea, para recuperar armonía y obtener resultados en esta transición compulsiva a Tele Trabajo.

Si tu organización no estaba entrenada para ser flexible, para tomar decisiones de forma ágil, para descentralizar y delegar, ahora está peleando contra una estructura rígida que intenta seguir vigente y que genera un nivel de tensión elevado. Son las personas, a nivel individual, las que están haciendo un esfuerzo para compensar los desvíos, para hacer conectar lo que no está conectando y para hacer que la rueda siga girando. Por eso el agotamiento que se siente.

Implementar Tele Trabajo implica considerar el rediseño del puesto de trabajo, los mecanismos de coordinación entre los integrantes de tu equipo y con otros equipos propiamente dichos. La toma de decisiones, tanto por estar en una etapa de gran incertidumbre como por estar gestionando equipos remotos, implica mucha agilidad. El conocimiento que antes estaba en una persona, ahora necesita estar disponible para un equipo que se conecta a través de un servidor, en lugar de alrededor de la cafetera.

La comunicación requiere nuevos acuerdos: de canal, de formato, de extensión, de horario, etc. El agotamiento que están sintiendo las personas está vinculado a la falta de claridad y sistematización a que estaban acostumbrados, a una desconexión de elementos que aún no están visibles y a desvíos que van siendo corregidos sobre la marcha, a medida que aparecen y que alguien los puede abordar.

El rendimiento de una empresa surge de un alineamiento entre la estrategia, el entorno y la organización. Hoy que el entorno cambió drásticamente, la estrategia está en jaque y la organización demanda no solo “mandar la gente a trabajar desde casa”, sino también pensar más globalmente y preguntarnos ¿cómo tenemos que hacer las cosas ahora? Ya no podemos seguir haciéndolas como antes, porque hemos implementando por defecto, una nueva lógica de gestión y diseño del trabajo.

Incorporar Home Office puede estar enmascarando el rediseño de la estructura de tu empresa. Es muy riesgoso estar haciéndolo sin ser conscientes de su impacto y peor aún, sin gestionarlo para que apoye a la nueva estrategia. Los momentos de crisis te dan la energía y la oportunidad de hacer posible lo imposible.

Magalí Da Silva