Esta probado que la calidad de una respuesta es directamente proporcional a la calidad de la pregunta. Adjuntamos interesantes ejemplos.

 

por Andres Ubierna

Las preguntas -cuando son poderosas- valen más que las respuestas. Las respuestas a preguntas pobres debilitan la efectividad y no agregan valor”, afirma la experta en comunicación 

Muchas de estas preguntas no resultan si se hacen en frío, y requieren, antes de efectuarlas, una inversión adecuada para generar un contexto que de sentido al acto de realizarlas.

  1. ¿Qué proponés hacer?
    Esta pregunta ayuda a que las insatisfacciones no deriven en la cultura de los quejososo profesionales, sino que sean disparadoras de protagonismo y acción.
  2. ¿Qué podemos cambiar para ser más efectivos de ahora en más?
    Si hacemos esta pregunta con frecuencia comenzaremos a eliminar el juego de la culpabilidad y fortalecer el juego de la responsabilidad. Cuando suceden cosas que no coinciden con las deseadas, lo más importante es ver que hacemos de ahora en más.
  3. ¿Qué tarea puedo hacer para ayudarte?
    Esta pregunta funciona especialmente bien cuando la hacemos dentro de nuestro equipo. Al observar a un compañero sobresaturado, esta pregunta resulta mejor que esta otra: “¿Puedo ayudar?” ya que le facilita, a quien la escucha bajo estrés, a responder poniendo atención en detectar una tarea específica, en lugar de dar una explicación a algo que resulta obvio para ella o él, como lo es su necesidad de ayuda.
  4. ¿Qué puedo hacer para comunicarme con más efectividad?
    Los malos entendidos tienen costos enormes, y siempre podemos reflexionar para buscar formas de aportar a un mayor nivel de entendimiento colectivo.
  5. ¿Cómo puedo hacer mejor mi trabajo?
    Desde el CEO hasta el cadete puede beneficiarse con esta pregunta.
  6. ¿Qué puedo aprender hoy?
    Me estoy perdiendo una oportunidad preciosa si paso un sólo día sin proponerme conscientemente aprender algo nuevo. Si nos habituamos a esta pregunta y prestamos atención a qué cosas podemos aprender de lo que estamos haciendo, de las personas con las que estamos interactuando, o de las diferentes situaciones que enfrentamos, nos enriqueceremos infinitamente.
  7. ¿Qué puedo hacer distinto para conversar mejor?
    A veces la dificultad de una conversación no está en el tema conversado sino en la forma en la que lo conversamos.
  8. ¿Qué quiero lograr haciendo lo que voy a hacer? 
    Tener claros nuestros objetivos de resultados, interpersonales y personales, es una de las claves para clarificar luego el camino a seguir. Si no sé adonde quiero llegar, no importa demasiado por dónde ir.
  9. ¿Qué consigo con X que es aun más importante que X? 
    Esta pregunta nos permite poner luz sobre los intereses subyacentes de nuestros objetivos. Alcanzar un cierto objetivo es un medio para atender un determinado interés o fin. Al poner luz sobre este interés es posible que descubramos, con creatividad, una multiplicidad abundante de medios posibles para atenderlos.
  10. ¿Cuál es tu sueño, y cómo puedo servir a su realización?
    Con frecuencia pasamos años de nuestras vidas trabajando con personas a quienes no conocemos. Compartir y entender cuál es el propósito más grande que nos mueve y mueve a nuestros compañeros es una poderosa forma de conocernos y entendernos mejor. Además, si bien el sólo hecho de preguntar “cómo puedo sumar a tú propósito” no me compromete, me acerca de corazón mediante un mensaje que cataliza la colaboración: “Me importa que avances en pos de tu sueño”.

Y ahora te invito a que sumes tu propuesta de preguntas poderosas.