El control estratégico tratará de facilitar el seguimiento de las acciones internas y externas de la empresa, las cuales le van a permitir alcanzar los objetivos deseados en base a las estrategias desarrolladas. 

 

En las pequeñas empresas la utilización de los instrumentos de control de gestión, de una manera sencilla, nos va a facilitar las tareas referidas a la implantación de un control estratégico. 

Dicha implementación perseguirá los siguientes fines: 

a)      Analizar los resultados que se vayan obteniendo en cada una de las unidades estratégicas existentes, para compararlos con las correspondientes previsiones, al objeto de poder detectar la existencia de posibles desviaciones (sistemas de alerta).

b)      Establecer un sistema de comunicaciones ágil, para poder introducir a tiempo las medidas correctoras necesarias.

c)      Evaluar el nivel de calidad de la gestión empresarial en la ejecución del plan estratégico.

d)     Medir la eficacia del plan estratégico en relación con los objetivos propuestos.

e)      Determinar la existencia de posibles “cuellos de botella” en el sistema, que pudieran dificultar el desarrollo armónico del proceso, con vistas a su posible eliminación.

f)       Asignar responsabilidades a nivel de departamentos o secciones de la empresa.

g)      Proponer las adecuaciones en la estructura organizativa que se entiendan necesarias para asegurar el éxito de las estrategias formuladas.