La pregunta es quizá el mecanismo más potente para dirigir nuestra atención hacia caminos inexplorados.

El método SCAMPER nos propone siete tipos de preguntas que debemos plantearnos para encontrar soluciones creativas a nuestros desafíos…

La pregunta es quizás el mecanismo más potente para dirigir nuestra atención, ya sea hacia respuestas conocidas o hacia caminos inexplorados.

La técnica SCAMPER, creada por Bob Eberle, es uno de los mejores ejemplos de este tipo de técnicas. SCAMPER es un acrónimo de siete tipos de preguntas que debemos formularnos ante un desafío.

A continuación presentaremos la herramienta ilustrando cada uno de los pasos con una serie de ejemplos del ámbito de los negocios. Algunos fueron extraídos de la revista BusinessWeek y otros de IDEO, una importante consultora de innovación de los Estados Unidos.

SUSTITUIR: ¿Qué elementos de nuestro producto, servicio o proceso (de aquí en más, objetos) pueden ser sustituidos?

Las agendas solían requerir mucho papel y espacio. Con el desarrollo de las PDAs, la empresa Palm sustituyó el papel por un sistema electrónico para organizar la información.

COMBINAR: ¿Qué otros elementos podrían combinarse con el objeto en cuestión?

Una bicicleta pareciera tener poco que ver con un bidón de agua. Sin embargo, los creativos de la empresa IDEO descubrieron que, en países subdesarrollados, muchas personas enfrentan dos desafíos con respecto al agua: su transporte y potabilización.

Entonces, combinaron una bicicleta y un bidón para desarrollar el Aquaduct, una bicicleta que utiliza la energía del pedaleo para potabilizar agua.

ADAPTAR: ¿Qué elemento podríamos incorporar y adaptar a nuestro objeto?

Los trapeadores tradicionales, que necesitan agua para limpiar, se ensucian rápidamente y distribuyen la suciedad en el resto de la superficie.

Para resolver este problema, Procter & Gamble incorporó elementos electroestáticos que atraen la basura sin necesidad de mojar el trapeador.

MINIMIZAR/MAGNIFICAR: ¿Qué elementos del objeto podrían tener mayor importancia y cuáles menos?

Cirque du Soleil reinventó el circo incrementando los espectáculos acrobáticos y musicales y minimizando el uso de animales en las funciones.

PROPONER PARA OTROS USOS: ¿Qué usos adicionales puede tener el objeto en cuestión?

La empresa IDEO elaboró una serie de nuevos usos para artículos del hogar, utilizando un nuevo material resistente al calor desarrollado por BASF.

Las perchas convencionales sólo sirven para colgar ropa. La percha diseñada por IDEO para BASF, además, genera calor y elimina las arrugas, ahorrando la necesidad del planchado.

ELIMINAR: ¿Cuáles elementos podrían ser eliminados?

IDEO e Intel descubrieron que los usuarios de implementos audiovisuales (como la televisión) valoran enormemente la posibilidad de mantener las manos libres, para ocuparlas en otras actividades.

Así, crearon el Mobility Platform Videos, que permite al usuario manejar el artefacto con instrucciones verbales, eliminando la necesidad del control remoto.

REORDENAR E INVERTIR: ¿Qué elementos de nuestro objeto pueden adquirir una forma totalmente distinta?

La empresa Kraft entregaba bebidas a los clientes en un pallet que incluía diversos sabores. Si el sabor deseado se encontraba en la parte inferior, el cliente se veía forzado a sacar todas las botellas de encima.

Con el asesoramiento de IDEO, los directivos descubrieron que un simple cambio en el ordenamiento era suficiente para superar el desafío.

Las bebidas serían apiladas en forma de "chimenea". Las botellas del mismo sabor formarían una misma torre. De esta forma, todos los sabores estarían siempre accesibles.

En síntesis, la técnica SCAMPER nos obliga a hacernos preguntas que normalmente no nos haríamos. Así, nuestra atención es desviada a buscar respuestas en lugares no convencionales.

Entonces, ante un desafío que requiera una solución creativa, preguntémonos:

1) ¿Qué puedo Sustituir?
2) ¿Qué puedo Combinar?
3) ¿Qué puedo Adaptar?
4) ¿Qué puedo Minimizar o magnificar?
5) ¿Puedo Proponer otros usos?
6) ¿Qué puedo Eliminar?
7) ¿Qué puedo Reordenar o invertir?

Por Ari Sabbagh y Matías Mackinlay