Muchas son las definiciones que leemos a diario sobre el liderazgo y sobre como debe actuar un líder.

 

Creo que por lo menos ya hemos llegado a la conclusión de que un jefe no es lo mismo que un líder; ¿Cual es la diferencia fundamental? Un jefe es una persona que nos imponen, no la seguimos de forma natural ni voluntaria y a la que por lo tanto respetaremos o no según cual sea su forma de actuar. Un líder es aquella persona a la que seguimos de forma natural, no impuesta, y por lo tanto las posibilidades de respetarla son evidentemente mucho mayores.

En las organizaciones del siglo XXI la forma de dirigir personas debe acercarse sin duda a esa segunda definición que he dado. Es decir, la dirección de personas debe correr a cargo de líderes y no de jefes.

Y ¿Cual debe ser el decálogo de un líder en las organizaciones del siglo XXI?

1- Un buen líder no se nota; es aquel que logra que se le reconozca su autoridad pero sin necesidad de ejercer el poder o la rivalidad. No necesita gritar ni dar puñetazos en la mesa.

2- Conocimiento perfecto de su organización. No se puede liderar correctamente aquello que no se conoce. Pero ¡ojo! no confundamos el conocimiento de la organización con aquellos que lo que quieren no es conocer sino controlar todo hasta el último detalle. Conocedor sí, controlador no. 

3- Confianza en el talento de sus trabajadores; un buen líder debe respaldar, promover, motivar y cuidar el talento de sus trabajadores. Gestión del talento.

4- Conseguir que todos en las empresa se sientan como los mosqueteros “uno para todos y todos para uno”. La organización es un proyecto común y es un proyecto de todos, hay que conseguir la implicación de los empleados, y eso es una tarea del líder.

5- Reconocimiento. Todos los seres humanos necesitamos que se reconozcan nuestros méritos, y no sólo de forma económica, es casi más importante que nos hagan sentir que nuestro esfuerzo, mayor o menor, sirve para contribuir al desarrollo de la empresa. Un buen líder no escatima a la hora de reconocer y valorar el trabajo de su equipo.

6- Flexibilidad y capacidad de adaptación. Es imprescindible tener mano firme para llevar el timón, pero también hay que saber cambiar de rumbo cuando la situación así lo requiere. Un buen líder sabe adaptarse al entorno y sus cambios.

7- Capacidad de anticipación. Un buen líder debe tener iniciativa y saber adelantarse a los hechos. Debe tener visión de futuro; sin esa visión difícilmente conseguirá el compromiso de su equipo.

8- Capacidad de comunicación. Tiene que saber hablar, pero más importante aún, debe saber escuchar. Tiene que ser capaz de escuchar, de recoger lo que le dicen, de argumentar y de dar feedback a sus empleados.

9- Credibilidad. Un líder debe transmitir confianza y honestidad. Si el líder carece de credibilidad ante su equipo, es imposible que sea respetado. Esa credibilidad de su equipo será la que le lleve a tomar las decisiones mas correctas para dirigir a su equipo.

10- Liderar desde el ejemplo y la humildad; un líder nunca dirá a alguien de su equipo “ve a hacer esto”, le dirá “vamos a hacer esto, y yo el primero”

Autor Juan C. Barceló

Fuente http://manuelgross.bligoo.com/el-decalogo-de-un-lider-en-la-empresa-del-siglo-xxi