Hemos oído mil veces que las crisis son una oportunidad, pero no nos engañemos, no siempre es así. Para atravesar los momentos difíciles y salir más fuertes tenemos que estar dispuestos a ponernos a prueba, a pensar diferente.

Las crisis por lo general llegan de forma inesperada y nos generan una incertidumbre profunda que nos mueve hacia la acción para intentar controlar la situación.

Durante todo el proceso de crisis vamos sintiendo distintas emociones, al principio sentimos miedo, frustración y enojo; pero si logramos generar una distancia entre la crisis y nosotros, seremos capaces de desarrollar emociones positivas como la esperanza y la inspiración.

Ponernos objetivos diarios, así como una rutina es una buena medida para avanzar hacia una zona constructiva de la crisis.

Debemos poner en blanco y negro cuáles son nuestras preocupaciones, pero también con qué recursos contamos, ya que a partir de allí podemos desarrollar ideas a corto, mediano  y largo plazo (post crisis) de actividades que podemos desarrollar y antes no podíamos.

Clasificar las ideas teniendo en cuenta el impacto y el plazo de implementación  nos permitirá armar un cronograma de implementación y hacer un seguimiento para asegurarnos de cumplir con dicho cronograma.

No debemos olvidar que así como las crisis cierran fronteras, abren otras. Enfoquemos nuestras acciones dentro de lo que sí podemos hacer y que contribuye positivamente en nuestras vidas.

Sylvana Rodríguez Carril

 

En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Albert Einstein