Siempre es bueno recordarlas para permitir desarrollar a nuestro equipo de trabajo.

 

por Josemari Cardona

1.- No pierde el hilo rojo de lo importante, que son unas pocas cosas.

2.- No pretende que el colaborador aplique su esquema mental. Ni es posible, ni deseable. Debe evitar a toda costa que el colaborador piense que él como superior es un iluminado que tiene razón siempre en todo. Sería una cultura de Miedo de lo peor.

3.- No intenta que su agenda como Director condicione la de su colaborador. Son tareas y responsabilidades distintas.

4.- No es un embudo por el que tiene que pasar todo. No debe querer verlo todo, porque origina un gran frenazo general, un gran sobreesfuerzo de los demás y una caída global de la productividad.

5.- No permite que el colaborador esté cruzado de brazos pendiente de su decisión.

6.- No le dice al colaborador lo que tiene que hacer. No le echa la culpa de nada, ni se lo insinúa, ni le da consejos (que casi nunca necesita).

7.- Lo más grave: No ejerce un control operativo sobre el colaborador para pedirle cuentas sobre plazos, precios, costos, fallos, desviaciones, nivel de actividad, información,… (por supuesto que sí controla los resultados)

8.- No pretende que siempre esté todo perfectamente bien.

9.- No pasa por alto el que alguien esté atascado, inseguro, indignado, irritado,desmotivado, molesto, descolocado, o que no esté trabajando con un nivel alto de productividad. Entonces sí interviene hasta donde sea necesario. Sólo se dirigen personas. Puede que no le interese especia mente el Plan Operativo, Comercial, o Financiero. Pero todas y cada una de las personas tienen que estar trabajando a un alto nivel de excelencia.

Autor Josemari Cardona – josemariarrobacardonalabarga.com –http://www.cardonalabarga.com – Madrid.